ensayos


Vidaluz y la luz de su vida

Fecha: 28 September 2016 / Isolda Hurtado

En el año 2000, coincidí en los corrillos de la Nicaragua literaria con Vidaluz Meneses. En aquel encuentro compartíamos consternadas las limitadas opciones editoriales y de difusión de las escritoras y la urgencia de disponer esfuerzos para mejorarlas. Entusiastas, comenzamos a congregarnos poetas y narradoras, incluida la alegría de Claribel, en primera fila. Las mayores a la par del relevo, aportábamos pensamientos en iguales condiciones, en el nuevo milenio. No tardamos en fundar la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) y Vidaluz, fue electa por unanimidad, su primera Presidenta. Nos encargamos desde entonces, a acomodar algunos sueños en prioridades bajo un techo propio. En el 2002, adquirimos la personería jurídica tras sus valiosas gestiones ante el poder Legislativo. En los distintos períodos del desarrollo institucional, fue su voluntad integrar la Junta Directiva en uno u otro cargo; seguramente daba muestras solidarias también con mi agitada agenda de trabajo, en la Dirección Ejecutiva. Tenía el don del argumento convincente para lograr el consenso en las prolongadas asambleas y la gracia de persuadirnos a integrar cuantas directivas llegamos a compartir juntas en nuestro terco desafío por las avenidas de la Cultura.

Esa ruta seguiríamos en marzo del 2002, en el Primer Congreso de Escritoras Centroamericanas en Managua, logrado por un equipo laborioso de ANIDE, cuando se constituyera la Federación Centroamericana de Escritoras en su status pro tempore y Nicaragua fuera seleccionada como país sede y nosotras dos, para servir en la Presidencia y la Secretaría General. Habíamos nacido institucionalmente con vocación regional y nos disponíamos a aportar esfuerzos a la evolución de la integración cultural centroamericana.

Vidaluz gozaba de empatía entre sus contemporáneas/os en el istmo. Jugó un rol substancial para emprender un trabajo conjunto que desde la Asociación impulsábamos y nos llevó invitadas a Congresos y Encuentros por los distintos países de Centro América, de extremo a extremo, izando banderas comunes. Trabajábamos y celebrábamos siempre en equipo el contenido de la revista ANIDE de Literatura y Arte de las escritoras centroamericanas, inédita experiencia hasta entonces en la región. Saludábamos anualmente con un evento a casa llena, la entrega del premio del Concurso Centroamericano Rafaela Contreras de Poesía y Narrativa, fecundo en participación y alegrías por la cantidad de ciudades y países, edades y oportunidades extendidas, a multiplicidad de voces. Para el 2010, cuando ya integrábamos ANIDE más de 70 escritoras y me correspondiera coordinar el II Congreso Centroamericano nuevamente en Managua, el respeto mutuo y los logros del trabajo individual de cada una a lo largo de una década, habían florecido en una amistad entrañable. Las posibilidades energizantes del humor y la pulcritud en la creación literaria eran características que nos acercaban, muriéndonos de risa.

Vida y luz! en correspondencia a su nombre, vivió dando luces. Fue notable impulsora de la Asociación de Escritoras y Escritores de Centroamérica (ADECA), y representante propietaria por nuestro país ante ese foro constituido en el 2006 en Tegucigalpa y refrendado posteriormente en Panamá. Ese mismo año, participamos en la conformación de la Red Nicaragüense de Escritoras y Escritores (Renies), integrada por las distintas asociaciones literarias del país y ella fue, su primera Presidenta. Fue puntual impulsora del Pen Internacional, capítulo Nicaragua, y aquí también, quedaríamos convocadas irremediablemente a integrar su Junta Directiva en sus primeras etapas.
Un fervor casi místico destacaba en su conducción de iniciativas culturales o desde las distintas tribunas de la sociedad civil donde entregó pasión y tiempo sin reservas, hasta los años más recientes. Las causas justas en lo político, social y cultural, fueron para ella un compromiso sin concesiones demostrado desde los años ochenta de la Revolución y concordantes con su fe cristiana.
Dieciséis años después de aquel afortunado encuentro, hoy, cuando el trabajo germina en recintos literarios más equilibrados y armónicos, la poeta Vidaluz Meneses (Managua, 27 Mayo 1944- 28 Julio 2016), se ha marchado serena y recatada, tan súbitamente! a la otra vida.

Llama guardada fue el título de su primer poemario en 1974 y de su último libro, una voluminosa y bella Antología bilingüe (español-inglés) del 2013, publicada en Estados Unidos. En su poema autobiográfico escrito en los últimos años, Corazón en pampa, ella misma revela la génesis de esa “llama guardada” cuando expresa: Una vez dije que no podía separar la revolución, la fe y la poesía, sigo pensando igual, porque el centro de todo es el AMOR.

Fue el amor sublime la inspiración de todo cuanto comprendió y compartió Vidaluz, siempre, con su corazón en pampa!


28 Septiembre 2016
Revista El Hilo Azul, Centro Nicaragüense de Escritores (CNE). Año VII No 14.INVIERNO 2016. p.78-79. Managua, Nicaragua.